Contribuir al cambio de la situación que nos rodea, no es cuestión de sólo estar criticando.

 

Algunas personas pregonan que una de las grandes virtudes de la "democracia capitalista", es tener el derecho de expresarse libremente; el poder decir cualquier cosa en contra de lo que ya no sirve, no funciona apropiadamente, o es perjudicial para alguien o para todos, e incluso, se puede despotricar contra el sistema mismo. De esta manera se puede leer, escuchar  o ver en los medios de comunicación, que todo el mundo se queja todos los días por algo.

 

Algunas veces este comportamiento social deriva en consecuencias concretas, por ejemplo, si se critica directamente y con argumentos concretos, la actitud de algún funcionario público que esté incurriendo en alguna falta, esto podría traer como resultado la destitución o renuncia de dicho funcionario. Desafortunadamente, esta no es una regla universal infalible. No en todas las "democracias" del capital, funcionan las cosas de la misma manera. En buena medida depende del tipo de moral y otros valores que sustente cada sociedad, aunque por lo que se ha visto en los últimos años, la casta política en casi todos lados ha venido evolucionando (¿o involucionando?) hacia un relajamiento de los principios ético-morales como no se había visto antes: el escándalo, la desvergüenza y el cinismo, son la divisa con que actúan hoy en día.

 

Es por ello que en estos tiempos, el permanecer encerrado en el terreno de la crítica, resulta insuficiente para promover cambios sociales. Es importante tener voz en las discusiones pero avanzar mas allá de la teoría del sólo criticar y quejarnos, para pasar al terreno de la práctica. Pongo un ejemplo: ¿Por qué cree usted amigo lector que las organizaciones pro inmigrantes en Oklahoma y la mayoría de Estados de este país, tienen tan poca resonancia? La respuesta es sencilla: porque siempre estamos criticando y quejándonos, pero queremos que otros pongan la cara por nosotros y asuman las consecuencias,  de esta forma estaremos siempre entrampados sin llegar a nada ni hacer valer nuestros derechos.

 

Es necesario estar muy alertas también, pues muchos políticos, hábiles con la lengua, ofrecen el cielo y las estrellas para los inmigrantes y, ya hemos comprobado con amargura, una y otra vez, que son puras mentiras o demagogia pura -como quiera usted verle- . Juegan con nuestros sentimientos, con nuestra inteligencia y nuestra dignidad tan solo para alcanzar sus ambiciosos fines personales. Desgraciadamente, algunos medios de los nuestros, les hacen perfectamente el juego, en especial en épocas electorales, escribiendo notas y titulares ingenuos y serviles como "Nosotros Decidimos", para hacernos creer que tenemos la sartén por el mango, cuando la realidad es otra muy distinta y lo único cierto es que somos "carne de cañon electoral".

 

El simple hecho de que haya elecciones cada cierto tiempo y que unos políticos releven a otros, eso no es sinónimo de democracia en el sentido estricto  de la palabra, es simplemente una característica del sistema, y muy manipulada por cierto. Para muestra otro botón: ya está visto hasta el cansancio, que muy poco o nada se ha hecho por la causa de los inmigrantes. La mejor manera o la forma mas apropiada de cambiar esa realidad que nos oprime y aplasta, es PARTICIPANDO ACTIVAMENTE en las organizaciones sociales que velan por nuestros derechos. Para esto es necesario que le hagamos la guerra sin cuartel a malos hábitos que nos bloquean, tales como la pereza, la negligencia, la apatía, el alcohol y la televisión, que sólo nos embrutecen y nos apartan del camino de nuestros verdaderos intereses como comunidad inmigrante en este país.

 

En síntesis, si no pasamos de la crítica y la lamentación, nos quedaremos empantanados de por vida, y entonces serán "otros" los que "decidan" siempre por nosotros.

Quetzaltenango, Septiembre 2011.

 

Impreso el 2011-09-01