Aunque el acoso y hostigamiento escolar fue considerado únicamente una cuestión desafortunada, relativamente inocua y cosas de estudiantes, ahora se le reconoce como un problema dañino, según padres de familia, funcionarios educativos y autoridades judiciales, según dijo el Procurador General de Texas, Greg Abbott.

 

Las víctimas de hostigamiento se exponen a padecer secuelas a largo plazo que siempre les acecharán hasta la vida adulta, agregó Abbott. Y para los responsables de tales acciones, el acoso puede llegar al grado de convertirse en un delito grave con las consiguientes consecuencias. Según las conclusiones de la investigación Fight Crime: Invest in Children (Todos contra el Delito: Invirtamos en la Niñez), cerca del 60 por ciento de varoncitos, considerados acosadotes del sexto a noveno grado escolar, fueron juzgados y declarados culpables de por lo menos un ilícito hasta los 24 años de edad.

 

De ese mismo sector de la población, el 40 por ciento ya tenía por lo menos tres delitos en su haber, agregó Abbott.

 

Por lo general, dijo el procurador, los acosadores escogen a sus víctimas más vulnerables, aunque algunas de sus víctimas son seleccionadas al azar.

 

Por ejemplo, un acosador puede hacer blanco del hostigamiento a un menor debido a la estatura del chico o su éxito académico.

 

Para amedrentar a sus víctimas, los acosadores recurren a comportamientos lesivos como los golpes, las burlas, las amenazas, el esparcimiento de rumores, el daño a la propiedad ajena y exclusión de sus víctimas entre los grupos sociales, expuso el funcionario judicial.

 

Y en mundo cada vez más tecnificado, los acosadores cibernéticos echan mano justamente de la tecnología moderna para atormentar a los demás.

 

El acoso cibernético ocurre cuando los y las adolescentes recurren al Internet, a los teléfonos celulares u otros implementos para enviar o colocar mensajes de texto e imágenes destinadas a dañar o avergonzar a sus víctimas, expresó Abbott.

 

Desde otra perspectiva, dijo, los acosadores cibernéticos destrozan o enturbian la reputación de sus víctimas vía correos electrónicos, comentarios en la red (blogs), en foros, mensajes de texto y otros medios electrónicos de comunicación masiva.

 

En estas situaciones de hostigamiento con frecuencia agresores poderosos y víctimas quienes se sienten indefensas.

 

Lamentablemente, algunos y algunas estudiantes víctimas del hostigamiento escolar pueden convencerse de que la violencia es la única manera de protegerse, pero no es así, señaló Abbott.

 

De acuerdo con la legislación tejana, los padres de familia tienen derecho de solicitar el cambio de su hija o hijo de escuela o aula.

 

Asimismo, por ley, cada escuela debe colocar un código de comportamiento donde se señalen las medidas disciplinarias aplicadas a los menores acosadores.

 

Para ayudar a la niñez enfrentar eficazmente a los acosadores, los padres de familia deben fomentar la estimación propia y la seguridad en sí mismos e, igualmente, deben enseñar a su prole que la violencia no es la respuesta.

 

Para garantizar que niños y adolescentes sepan cómo resolver con seguridad uno de estos incidentes, padres de familia y personal docente deben instruir a los estudiantes sobre lo siguiente:

 

Impreso el 2011-08-01