Muchos aún recuerdan - y añoran - los encendidos artículos del periodista Iván Colmenares, quien hasta hace unos cinco años, bregaba en los duros terrenos del periodismo investigativo en estas áridas tierras de Oklahoma. Perteneciente a la casta de periodistas decentes y aguerridos como Franco Cevallos, al día de hoy se encuentra gozando de buen retiro y dedicado a otros oficios que le proveen el sustento diario y, nada mas recordando con satisfacción, las alegrías y sinsabores que le dejó el periodismo.


   Por estos días ocurrió un evento noticioso que está vinculado con un episodio singular de la trayectoria de Colmenares: la defenestración (despido), con más pena que gloria, del flamante "Concejo (o concilio) Hispano del Gobernador de Oklahoma", al cual, la inquieta gobernadora actual del Estado, Mary Fallin, puso de patitas en la calle con una solemne patada en el coxis, porque, según ella misma dijo, el Concejo era "una entidad sin ningún provecho ni beneficio y mas bien, un gasto inútil para el Estado".


   Echando un vistazo rápido cinco años atrás, recordamos cuando el periodista Colmenares promovió un movimiento entre la comunidad hispana de OKC, exigiendo la renuncia de dicho Concejo, por no ser representativo ni servir más que para fines electoreros del gobernador en turno. Como suele suceder en este tipo de situaciones, muchos apoyaron inicialmente y luego, a la hora de "los trancazos", se escabulleron, dejando prácticamente solo a Colmenares, quien, sin amilanarse, sostuvo su exigencia y cobró notoriedad al ser entrevistado por distintos medios entre los cuales recordamos también la entrevista que le hicieran en la radio La Tremenda, donde cierta dama que dirige ese medio se echo a llorar desconsolada por los señalamientos del periodista, a quien en todo el trayecto de la entrevista nunca supo decir concretamente, cuales fueron los "logros" del Concejo al cual ella pertenecía en esa época.


   Posteriormente, un aluvión de llamadas se dejaron venir por parte de gente ignorante (sí, de esos que se la pasan emborrachándose los fines de semana, nunca leen un periódico, ni contribuyen a honrar el nombre de la comunidad inmigrante decente y trabajadora), que trataron al periodista Colmenares con afectuosas frases como "perro desgraciado" e "indio amargado" para arriba. Digno y vertical, este sostuvo sus razones y dijo algo que hoy, proféticamente, se cumplió: "es mejor que renuncien con dignidad y no esperar a que un día los echen y tengan que salir por la puerta de atrás". Lamentablemente para el Concejo, ese día se llegó. Dio pena ver el rostro entre compungido y abochornada de la señora Giovanni Perry - ex presidenta del fallido Concejo, quien ante los medios no pasó de lamentarse por la abrupta decisión de la gobernadora Fallin; decisión y vergüenza que pudo haberse evitado si en su momento hubiesen hecho lo que pidió Iván Colmenares, a quien, por cierto, imaginamos sentado plácidamente en sus oficinas, regodeándose porque el tiempo le dio la razón y diciendo para sí mismo: "se los dije".

Impreso el 2011-05-01