El primer día de escuela para un niño pequeño puede resultar difícil. La adaptación en el colegio puede ser complicada e incluso pueden tener largos períodos de ansiedad. Es muy común ver durante la mañana del primer día de colegio muchos niños llorando en la entrada, abrazados a sus progenitores sin querer entrar bajo ningún concepto.

Como madre o padre, seguramente también te tocará vivir este difícil momento de laadaptación del niño a la escuela con cierta angustia, ya que esta situación puede repetirse más de una y dos veces, haciendo que se te encoja el corazón y que no te falten ganas de coger en brazos a tu hijo y llevártelo a casa a darle en casa mucho cariño para que se relaje.

Pero esta no sería la solución, tu deber es hacerle ver a tu hijo que la escuela no es mala y que se lo pasará bien, aprenderá muchas cosas y conocerá a niños y niñas que estarán encantados de jugar con él en el recreo.

¿Es normal?

Sí, es normal que tu hijo llore tanto. Sobre todo si tiene entre 3 y 5 años de edad y es la primera vez que acude al colegio. Los niños manifiestan las emociones de diferente manera, y quizá su forma de decirte que quiere quedarse a tu lado sin ir a la escuela es llorando desconsoladamente.

Sé fuerte

Si es tu primer hijo, debes ser fuerte, ya que es algo nuevo para ambos, y no debes transmitirle de ningún modo a tu hijo tus miedos, inseguridades o tu propia angustia por dejarle en la escuela.

Piensa que este período de adaptación a la escuela puede tardar entre una y dos semanas en desaparecer. Tu hijo se irá adaptando a la escuela y desaparecerán poco a poco estas situaciones de ansiedad en la mañana.

adaptacion-de-mi-hijo-a-la-escuela-1.jpgISTOCK/THINKSTOCK

Evítalo

Para evitar que tu hijo tenga esa ansiedad en el primer día de escuela, haz que no ocurra. Para esto es importante lo siguiente:

El primer día de clases

¡Todo irá bien!

Piensa que el sentimiento de angustia de tu hijo le durará en la escuela unos 20 minutos y después se adecuará a su entorno y se integrará perfectamente. Debes ser fuerte y no llevarle a casa porque esté llorando, ni castigarle por no entrar a la escuela, ni darle regalos para que entre…etc.  

Si tu hijo no quiere entrar a la escuela habla con él, hazle ver que no pasa nada y que en cuanto suene el timbre estarás ahí para recogerle. Ya verás que en poco tiempo no habrá más lágrimas y saldrá con una enorme sonrisa de la escuela.

Si pasa más tiempo del tiempo de adaptación y ves que a tu hijo sigue costando adaptarse, habla con la escuela para saber si todo marcha bien y juega con los compañeros, socializa, hace las tareas, etc.

Si no quieres que tu hijo se angustie, no te angusties tú primero.

Impreso el 2013-11-05