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 Al hacer una rendición de cuentas de su tercer año al frente de la Contraloría, Edgardo Maya Villazón comenzó por llamar la atención ante el incumplimiento de los contratistas con los planes de alimentación escolar y sus estrafalarios costos. Los casos más complejos serían las que llevan estas ayudas alimentarias a los niños y niñas, adolescentes y jóvenes de las Instituciones Educativas en Cartagena. 

Los niños de las escuelas públicas de Cartagena comen mal a pesar de lo costosas que resultan las raciones que el Distrito paga a los contratistas. Además, todo indica que el Plan de Alimentación Escolar no tiene cobertura para todo el año de clases. 

El contralor Maya expuso como ejemplo la compra de pechugas a razón de $ 40.000 por unidad, cuando en los meses precedentes, la misma pechuga había sido facturada a $ 7.000 pesos cada una. 

Otros casos que expuso insólitos fue la de $ 39 millones en canela, que usualmente es usada para preparar mazamorras y avenas, pero el producto no figura en ninguna de las actas de entrega de las instituciones educativas donde se sirvieron los alimentos. 

Maya también manifestó su molestia por la compra de 2.6 millones panes, cada uno por $ 400, pero a los comedores de las instituciones educativas sólo llegaron un 1,5 millones. Es decir, $ 1,1 millones de panes no llegaron a su destino y los $ 440 millones que se invirtieron en ello pasaron a ser harina de otro costal. 



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