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Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón  que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. - Romanos 10:9 

Alguna vez se ha preguntado usted ¿qué hizo a los primeros cristianos querer confesar su fe en Jesús a pesar de que les trajo persecución y muerte? Algunos cristianos en el siglo primero fueron muertos a piedra. Otros fueron crucificados. Otros fueron echados a los leones. Sin embargo, ellos murieron alabando a Jesús, confesándolo a él como su Señor y Salvador. 

En los siglos siguientes, los creyentes en Jesús continuaron predicando y enseñándolo a él, a pesar de la amenaza de peligro físico. Uno de esos hombres fue Martín Lutero quien vivió en Alemania en los años 1500s. Lutero valientemente predicó y enseñó a Jesús, y llegó a ser uno de los más prolíficos escritores acerca de la fe cristiana que haya vivido. Cuando las autoridades lo presionaron para que se retractara de lo que había escrito, Lutero respondió firmemente: “Aquí estoy. No puedo hacerlo de otra manera. Dios me ayude. ¡Amén!” Como resultado, él fue declarado proscrito y cualquiera que quisiera podía matarlo. 

¿Cómo pudieron Lutero y muchos otros cristianos confesar su fe tan francamente a pesar de la amenaza de peligro físico y muerte? Ellos sabían que algo mejor les esperaba después de esta vida. Ellos sabían que Jesús había muerto por los pecados de ellos y había resucitado de la muerte. La resurrección de Jesús significa que Dios aceptó el sacrificio de él por los pecados de ellos y por eso ellos también resucitarían para vivir por siempre en el cielo. 

Todavía hoy los cristianos tenemos esta esperanza. Sabemos que esta vida es temporal. Nada en esta vida va a durar para siempre. Eventualmente se deteriorará y perecerá. Pero quienes confiamos en Jesús y lo confesamos como Señor y Salvador disfrutaremos la vida perfecta con él, que nunca terminará. Esto cambia la perspectiva y las prioridades de los creyentes en Jesús. Confiados en la salvación eterna por medio de Jesús, los cristianos confesamos nuestra fe en el Señor Jesús aún hasta la muerte. Jesús es su Salvador quien vino a este mundo para morir y resucitar para que usted pueda vivir con él por siempre. No hay mejor regalo. Feliz Navidad!



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