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 Escoge alimentos saludables. ¡El alimento es el combustible de tu cuerpo y cerebro, así que escoge uno bueno! Minimiza la ingesta de alimentos con alto contenido de azúcar, sal y grasa. Mantente alejada de la comida rápida, las frituras,la comida chatarra del pasillo de los bocadillos (como las papas fritas), la comida enlatada y procesada, y los pasteles. Incrementa tu ingesta de frutas y vegetales frescos, granos enteros, lácteos bajos en grasa y libres de grasa, y proteínas bajas en grasa como el pescado, las nueces, los frijoles, las arvejas y las lentejas. Escoge bocadillos saludables como frutas, un puñado de nueces, un poco de apio o un pedazo de queso libre de grasa. 

Si no sabes cómo comenzar a comer de manera saludable, conversa con tu doctor o un nutricionista. Estos profesionales pueden ayudarte a crear un plan que contenga todas las vitaminas, minerales y calorías que necesites. También puedes verificar fuentes de información en Internet para usarlas como guía. 

Ten buenos hábitos alimenticios. Además de lo que comas, la forma en la que lo hagas te ayudará a mantenerte saludable y en forma. 

No te saltes el desayuno, el cual le proporciona a tu cuerpo el primer combustible del día y ayuda a que te concentres. Algunos alimentos excelentes para el desayuno son los huevos, la leche baja en grasa, la crema de trigo, la avena, o las tostadas integrales. 

Empaca tu almuerzo para la escuela de manera que puedas crear una comida saludable para ti. 

Participa en la compra y la planificación de la comida en casa. ¡Incluso puedes ayudar al resto de tu familia a comer de manera saludable! 

Tu doctor te dirá si te encuentras dentro de un rango de peso saludable. Si te recomienda perder peso, controla el tamaño de tus porciones; es decir, la cantidad de comida que ingieras cada vez que comas. Usa un plato o un tazón más pequeño, mantén un diario de lo que comas para que puedas registrar tus porciones y llena la mayor parte de tu plato con frutas y vegetales. 

¡Asegúrate de obtener suficientes calorías! Una adolescente promedio debe comer aproximadamente entre 1600 y 1800 calorías al día si no es muy activa, y entre 2200 y 2400 calorías al día si es físicamente activa. 

Evita hacer dietas de moda y dietas estrictas. De lo contrario, recuperarás fácilmente el peso que perdiste. Además, estas dietas no son buenas para tu cuerpo. Siempre conversa con tu doctor antes de hacer una dieta o si te preocupa tu peso. 

Mantén un peso saludable. En lugar de preocuparte de tu peso, piensa en tu índice de masa corporal o IMC. Este cálculo determina si tienes un peso saludable para tu edad y talla. Puedes usar esta calculadora para encontrar tu IMC. 

El IMC de una adolescente saludable se sitúa entre el percentil 5 y 85, debajo de 5 se considera por debajo del peso apropiado, entre el 85 y el 95 se considera sobrepeso y sobre el 95 se considera con obesidad. 

Toma al menos 7 vasos de agua todos los días. Mantener tu cuerpo hidratado ayudará a regular tu metabolismo y purificar tu cuerpo. Toma al menos 7 vasos de agua al día para permanecer hidratado. 

Lleva una botella de agua y bébela a lo largo del día. Asegúrate de beber agua cada vez que tengas sed. 

Bebe más agua si hace calor o vas a mantenerte en actividad. 

El color de tu orina será amarillo claro. 

¡Mejora el sabor del agua colocando rodajas de limón, lima o fruta fresca en ella!

 



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