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 Los cascos, anaranjados, amarillos, blancos o plateados, se volvieron parte del paisaje cotidiano de la capital mexicana, los portan miles de personas en busca de colaborar con los trabajos de búsqueda de vidas, remoción de escombros o colecta de víveres para los damnificados por el sismo del 19 de septiembre. 

Elementos del Ejército, de la Marina y Policía Federal, así como bomberos, Cruz Roja, y cientos de voluntarios, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, han estado desde que se registró el temblor colaborando y organizando, hombro con hombro, las tareas más urgentes. 

Pero todo es en forma ordenada, como en las inmediaciones de Álvaro Obregón 286, donde los voluntarios como Rodrigo preguntaban al oficial encargado de resguardar la zona: “¿dónde me formó para ayudar?”. 

Mientras que en el bar Niuyorquina, en la colonia Condesa, la barra dejó de despachar cervezas o tragos, y sus meseros y cocineros preparan al ritmo de reggae, emparedados que saldrán a repartir también entren la gente de la zona, los brigadistas, policías, médicos o militares. 

Las calles también se llenaron de jóvenes con cascos, chalecos y botas, algunos se ven desilusionados al no poder ayudar, “dicen que en Ámsterdam necesitan gente, vamos”, comentan entre ellos, mientras otros han removidos escombros por jornadas de una o dos horas en la zona.

En el Parque México pasa lo mismo, largas filas, unas acarrean los víveres que llegan, otras los seleccionan y unas más las llevan a los autos que se han ofrecido a entregar los alimentos en otros estados, en sus cristales se lee: “Fuerza México”, “Estamos con ustedes”, el ímpetu no para.

Ha sido muy notorio el voluntariado en las zonas dañadas, devastadas y en aquellos sitios que desde los sismos del 7 y 19 de septiembre originaron la formación de innumerables centros de acopio en la Ciudad de México y en otros estados de la República Mexicana.

Tal es el caso de los instalados en Campo Militar Marte, Plaza de la Constitución, Cruz Roja Mexicana, la UNAM, el IPN y diversas instituciones educativas públicas y privadas.

Es hasta ese lugar donde la gente se ha desbordado a entregar la ayuda, decenas forman cadenas humanas para organizar, clasificar y subir la ayuda a los camiones que de inmediato las llevan a donde se requiere.

Pero también la ayuda internacional se ha hecho presente y diferentes grupos de brigadistas llegaron a México en los últimos días, procedentes de Japón, Israel, Estados Unidos, Panamá, España, Colombia, Ecuador, El Salvador, Chile, Guatemala.



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