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Los lugares embrujados no son una novedad en el mundo ni tampoco lo son en Bolivia. Se dice que cada edificio, parque o construcción tiene su historia. Sin embargo, no todos asustan a las personas, pues sólo lo hacen aquellos donde sucedieron hechos insólitos, tragedias o tuvieron habitantes que amaron mucho estar ahí. 

En Tarija, entre los principales se anotan la Casa Dorada, el Castillo Azul y las lagunas de Tajzara. Pero en Bolivia hay muchos más. Se cita así al Hospital del Niño en la ciudad de La Paz, el palacio de Gobierno, la calle Jaén, el castillo de los príncipes de la Glorieta, el castillo del Loro, entre muchos otros. 

Le contamos alguna de las historias sobre estos lugares. Los testimonios de enfermeras, de guardias, porteros y hasta pacientes dan cuenta de que por las noches, entre los corredores, jardines, gradas e inclusive salas donde hay internos en el hospital General de La Paz se escuchan lamentos, risas, llanto de niños y no pocas veces se observa vagar a personajes que, averiguada la cosa, murieron ahí. 

Primitiva Trujillo pasó por varios servicios sin problemas, hasta que la designaron a la sala de hemodiálisis. “Yo tenía que abrir las pilas de agua para hacer funcionar toda la noche los equipos de diálisis. Una noche, cumplí mi trabajo, pero horas después me hicieron notar que dichas pilas estaban cerradas. Las enfermeras me han reñido bastante”, comienza su relato. 

Recuerda entonces que una enfermera le había advertido sobre las acciones de unos duendecillos. “Primi, en las noches, cuando entres a la sala de máquinas, vas a ir hablando, vas a decirles a los duendecillos: ‘¡Ya, por favor, no me hagan esto, no van a cerrar las piletas, se van a portar bien porque de lo contrario me van a hacer regañar!; así te vas a quejar y les vas a hablar’, me ha dicho”. La mujer, incrédula, no siguió los consejos. 

La responsable de instrumentales cuenta que en ese espacio, donde ahora está la sala de diálisis, hace años se hallaba el maternológico y la sala de refrigeración a donde se llevaba a los niños que perdían la vida. “Ahí han fallecido niños, mujeres y por eso debe ser pesado. Pero ahora ya no les tengo miedo, les hablo a los duendecillos”, cuenta Trujillo. 

 

El estadio Hernando Siles y el cementerio 

Pero también se habla mucho del estadio Hernando Siles y del cementerio General de la ciudad de La Paz. Cuenta la leyenda que en el estadio Hernando Siles, hace 50 años, el sector de la recta general se derrumbó quitándoles la vida a cerca de 500 personas que ahora vagan por todo el predio. 

Los funcionarios escuchan a veces niños jugando futbol, risas y lamentos, por lo que realizan misas para que las almas puedan descansar. 

Pero otro lugar, con historia similar, que no podía faltar es el Cementerio General que además de ser patrimonio cultural alberga a más de 117.000 mil cuerpos, miles de mitos y leyendas hacen referencia a este campo santo. 

Los vecinos que viven en las zonas que rodean el Cementerio General de la ciudad de La Paz y los trabajadores del panteón cuentan que durante la noche y la madrugada, en el campo santo aparecen monjas, curas, novias y otros fantasmas a los que no hay que mirar de frente, sino, más bien, “enfrentar” con padres nuestros y avemarías. 

 

El Castillo del Loro 

El castillo del Loro es otro lugar del que se dice que allí aparecen fantasmas, espíritus que pasean por los salones, almas atormentadas de soldados y una misteriosa mujer que sólo se asoma a quienes no están acompañados. El hotel “Castillo del Loro” es un lugar singular ubicado en la localidad yungueña de Chulumani. 

Situado a la entrada de la ciudad más importante de Sud Yungas, el Castillo está a dos horas y media de la ciudad de La Paz, el camino por carretera al comenzar el viaje es asfaltado y al llegar, es de tierra.



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