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Cuiabá (Brasil), 11 sep (EFE).- Una oferta turística hasta ahora poco explotada en Brasil es la única que permite conocer en el mismo viaje y en pocos días los tres mayores y más importantes ecosistemas del país: la Amazonía, el Cerrado (sabana) y el Pantanal.

La posibilidad de acceder en un corto viaje a una diversidad incontable de paisajes, a más de mil aves y a animales como el caimán y el jaguar la ofrece Mato Grosso, el estado en el oeste de Brasil y fronterizo con Bolivia que se extiende por 903.457 kilómetros cuadrados (el tamaño de Francia y Alemania juntas) y que apenas comienza a montar la infraestructura turística necesaria.

“Partiendo desde Cuiabá (la capital regional), es posible conocer los tres biomas a distancias de entre 100 y 200 kilómetros. Esta es la ventaja que ofrece Mato Grosso a sus visitantes. Puede conocerlo todo con un paquete de cuatro días o con uno mayor, de siete u ocho días”, garantizó a Efe Paulo Okamura, el presidente regional de la Confederación Nacional de Turismo en Mato Grosso.

Pese a ese potencial, el turismo tiene una participación mínima en el PIB del estado que es el mayor productor de soja, maíz, algodón y carne de Brasil, y que, como uno de los mayores productores de granos del mundo, es un importante exportador mundial de alimentos.

El reducido flujo turístico en la región, de menos de 500.000 visitantes al año, es atribuido por las autoridades regionales a la escasez de vuelos directos a Cuiabá.

Para llegar hasta esta ciudad desde el exterior es necesario hacer largas escalas en Sao Paulo o Brasilia, algo que Mato Grosso espera superar cuando la aerolínea brasileña Azul comience a operar la ya autorizada ruta entre Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) y Cuiabá, un viaje de poco más de una hora.

“Santa Cruz es el punto de partida ideal porque tiene conexiones con Estados Unidos y Europa. Incluso el tiempo de espera de la conexión puede disminuir con respecto a Sao Paulo”, asegura Okamura.

Las autoridades de Mato Grosso también trabajan para hacer viable el “corredor del ecoturismo”, una conexión que permita que los miles de turistas que visitan Perú y pasan por Machu Pichu también puedan extender su viaje hasta la Amazonía y el Pantanal brasileño.

Hasta ahora la mayor atracción turística de Mato Grosso es el Pantanal, pero cerca del 80 % de sus entre 200.000 y 300.000 visitantes anuales es extranjera, principalmente europea, que paga altas tasas para observar jaguares y aves.

“En la región del Pantanal hay una gran diversidad para el turismo. Además del ecoturismo, tenemos la observación de aves, la observación del jaguar, podemos conocer las costumbres del hombre pantanero y de la región del Pantanal y también hay algo más nuevo que es la investigación sobre el Pantanal”, explica el líder regional de la patronal de las empresas turísticas de Brasil.

En el Pantanal, la mayor región inundable del mundo y reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, los turistas pueden avistar hasta 650 especies de aves, 260 de peces y 80 de mamíferos.

Su acceso es posible por una carretera de 70 kilómetros a cuyos lados hay disponibles hoteles y haciendas que ya poseen la infraestructura necesaria para recibir a los turistas.

Las mayores atracciones de Mato Grosso en el Cerrado (sabana o altiplano brasileño) son la Chapada dos Guimaraes, con sus cañones, grutas, cerros, miradores naturales y cascadas, especialmente la Veu de Noiva con sus 86 metros, y Nobres, una ciudad rica en cavernas, piscinas naturales y lagos de agua cristalina.

“Cuiabá está en una franja de transición entre el Cerrado y el Pantanal. Entonces a 70 kilómetros tenemos la Chapada dos Guimaraes y Nobres, que son regiones muy bellas para la observación, el ecoturismo, el turismo de aventura y hasta el turismo étnico, que es la visita a aldeas indígenas que ahora están trabajando en la apertura de su conocimiento”, explica Okamura.

Y al norte del estado, ya con acceso aéreo, Mato Grosso cuenta con gigantes reservas naturales e indígenas que preservan densas selvas en la Amazonía, y como principal atracción turística el municipio de Alta Floresta, que cuenta con resorts especializados en ecoturismo y observación de aves.

“Con relación a la región amazónica, tenemos grandes reservas en el estado, principalmente el parque de Cristalino, en donde Mato Grosso tiene unas 520 especies de aves de la Amazonía, lo que es la mayor diversidad de pájaros en la región”, asegura el dirigente empresarial.



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