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Si bien la decepción fue grande en Texas, su eliminación dejó motivos para soñar. La campaña 2016 les había dejado su futuro asegurado. Encontraron en Dak Prescott a su quarterback franquicia y en Ezequiel Elliott a su Jugador Más Valioso.

El futuro en Dallas parece muy promisorio, y nunca antes habían estado tan cerca de llegar a un Super Bowl en el siglo XXI. 

La franquicia de la ‘estrella solitaria’ viene de una gran temporada en donde terminaron como líderes de la Conferencia Nacional con marca de 13-3. Lastimosamente para los pupilos de Jason Garrett no pudieron reafirmarlo en los playoffs y quedaron fuera en su debut ante los Empacadores de Green Bay. 

Si bien la decepción fue grande en Texas, su eliminación dejó motivos para soñar. La campaña 2016 les había dejado su futuro asegurado. Encontraron en Dak Prescott a su quarterback franquicia y en Ezequiel Elliott a su Jugador Más Valioso. Dos novatos que rompieron marcas, inclusive Elliott fue el líder corredor de la liga con 1.631 yardas y 15 touchdowns. Atrás había quedado la época de Tony Romo a carga de una ofensiva inestable. 

En la defensiva es donde sufrieron los mayores cambios y donde se encontrará su punto débil. En la agencia libre se fueron sus dos esquineros titulares y sus puestos serán ocupados por dos novatos, su segunda y tercera selección del Draft 2017. Una apuesta arriesgada para unos Vaqueros que su único objetivo deberá ser revalidar su título en la NFC Este y volver a un Super Bowl después de más de 20 años de sequía. 

 

LA FIGURA Dez Bryant (WR) 

La irrupción de Prescott y Elliott no le quitaron protagonismo a Dez Bryant. El singular receptor abierto sigue siendo uno de los mejores de la liga en su posición y será el referente de una franquicia joven, talentosa, pero a su vez hambrienta de triunfo. 



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