Share |

Desde que te conocí mi mundo cambió. Desde que me entregué a vos, nadie pudo llenar ese lugar, ni entrar en mi corazón.
Solo con rozar tu piel era suficiente para querer ser parte de vos.
Nuestros encuentros estaban llenos de lujuria y descontrol.
Cuando estaba en tus brazos, quería ser tuya, quería dejar mi pasado, mis amores y seguir fielmente el nuevo camino que creamos juntos, en nuestro mundo colmado de amor. Tus besos recorriendo mi espalda logranban toda mi atención, y cuando me llamabas presiosa, podía sentir tu protección.
Contigo disfrutaba de las pequeñas cosas, y caminar juntos de la mano, era mi adoración.
Muchas veces miraba hacia el cielo y daba las gracias por ser inmensamente feliz y  por estar llena de ilusión.
Pero una cruel realidad golpeó nuestra relación.
Un día, en una mañana gris, vos estabas frío y con un gran dolor.
Sin duda alguna, desde ese día, fue una nueva etapa donde nuestro mundo cambió.
Una terrible noticia llegó a nuestras vidas y yo quería morir con vos.
Sin ningún aviso, tus días estaban contados. No estaba preparada para sentir tanto temor. Aunque tu decisión fue que yo me alejara, me quedé a tu lado y te leía historias de amor.
El tiempo fue transcurriendo, tu energía se iba apagando y contigo te llevabas mi corazón.
Apenas podías caminar por el jardín donde tantas veces me besaste con mucha pasión,  pero no querías dejar de hacerlo, con dificultad lo recorriamos porque estar en ese lugar nos hacía recordar los momentos vividos que estarían grabados para siempre entre vos y yo.
El día de tu partida llegó.
Fue el día más triste de mi vida, el dolor que sentía era desgarrante, parecía que mi alma quería entrar en tu cuerpo y revivirlo para que despertaras y me miraras como siempre,  con tus ojos llenos de amor. No podía aceptarlo, quería escuchar tu voz.
La aceptación no era mi compañía, sentía enojo y frustración.
Los días fueron pasando, la soledad me golpeaba y te extrañaba tanto que no encontraba resignación. Después de un tiempo aprendí a vivir sin vos y tu presencia siempre estaba a mi alrededor.
Visitaba tu lugar y te llevaba flores para que supieras que ahí estaba yo. Estaba entre el perfume de las rosas que representaba lo nuestro, lo que nunca murió. Nuestro amor vivía, seguiría a través de los tiempos, porque fue algo muy puro entre vos y yo. Tu nombre está grabado en lo más profundo de mi ser y aunque no estés conmigo, sé que algún día estaremos juntos nuevamente. Te encontraré en otro mundo, en un mundo mágico que será de los dos.

 

Autora, Isabel Calione.



  • [6 Fotografias]

  • [10 Fotografias]

  • [6 Fotografias]

  • [4 Fotografias]

  • [4 Fotografias]

  • [6 Fotografias]

  • [5 Fotografias]

  • [4 Fotografias]

  • [4 Fotografias]

  • [4 Fotografias]