Share |

 

La profecía no ha tenido su origen en la voluntad humana, sino que los profetas hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo. (2 Pedro 1:21) 

¡Un libro más, papá! ¡Por favor!”, me dice mi hija de dos años de edad, mientras me mira con sus ojos azules de bebé y levanta su libro favorito. Es increíble la cantidad de libros que leemos en una sesión; de todo: desde Pete el gato hasta la serie Biscuit, desde Pinkalicious hasta el Dr. Seuss. Esos libros contienen historias cortas que atraen la atención del oyente (y del lector) y de paso proporcionan un poco de entretenimiento y de información. 

Leemos por muchas razones. Y sabemos que la mayoría de las cosas que leemos ya sea en línea, en el periódico o en un libro deben ser leídas con ojo crítico. El problema es que a veces tenemos gran dificultad para saber qué partes de lo que leemos son reales y verdaderas. 

Eso puede llegar a ser un desafío. Pero ¿qué pasa cuando se trata de la Biblia, la Santa Biblia? Bueno, ¡esa es otra historia! ¿Por qué? A lo largo de las Escrituras se nos dice que la palabra de Dios es diferente. ¿Qué la hace diferente? Que el autor es Dios. Sí, unos hombres escribieron la Biblia, pero su verdadero autor es Dios. La Biblia es su santa y perfecta Palabra. 

Dios nos dice algunas verdades sorprendentes sobre su Palabra, por ejemplo: la palabra de Dios no puede ser quebrantada (todo lo que dice es confiable); su Palabra es la verdad (¿por qué nos mentiría Dios?); su Palabra es aguda y cortante (puede penetrar en los corazones más duros); su Palabra es viva (es activa); su Palabra es poderosa; su Palabra siempre hace la obra para la que él la envió. Su Palabra nunca pasará. 

Si bien es muy importante tener siempre en cuenta todas esas verdades, lo que jamás se puede pasar por alto es el mensaje de la palabra de Dios. Porque Dios dice que el propósito de la Biblia, de la Santa Biblia, es que nosotros sepamos que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengamos vida en su nombre. 

 

La Biblia es santa, pero usted tiene que abrirla y utilizarla para obtener algo de ella. Si quiere cambiar un corazón o ser consolado por la gracia de Dios, tiene que “sacudirle el polvo”, y compartir o escuchar las santas palabras de nuestro Dios. Esas son las palabras que él inspiró en los escritores, para usted, para hablarle de su gran amor y de su obra salvadora en Jesús; para que, por medio del ánimo que le dan las Escrituras, usted pueda tener esperanza.



  • [6 Fotografias]

  • [6 Fotografias]

  • [10 Fotografias]

  • [6 Fotografias]

  • [4 Fotografias]

  • [4 Fotografias]

  • [6 Fotografias]

  • [5 Fotografias]

  • [4 Fotografias]

  • [4 Fotografias]