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 Una hidratación insuficiente en principio no tiene manifestaciones físicas sino cognitivas, pero las personas suelen echar la culpa a otras causas como la edad o el estrés. 

Detalló que si una persona baja de peso en cuestión de horas o días no puede tratarse más que de agua, porque no se puede perder ni grasa ni masa muscular de manera tan rápida. 

Entonces cuando se tiene una baja de peso tan pequeñita como 1.2 por ciento en las mujeres o 1.5 por ciento en los varones se empiezan a tener manifestaciones muy sutiles, tales como dificultad para la concentración, dolor de cabeza leve, distracciones y una mayor dificultad para realizar las labores cotidianas. 

“Eso tiene una explicación muy sencilla: tres cuartas partes de nuestro cerebro es agua y está vulnerable si no está suficientemente hidratado”, detalló. 

El experto destacó que una persona bien hidratada invariablemente tiende a tener mejor desempeño, hace las cosas en menos tiempo y con mayor asertividad. 

Dejó claro que “a diferencia de que cuando sentimos hambre, comemos, cuando sentimos sed es que nuestro cuerpo ya está deshidratado. El cuerpo hace una serie de ajustes para que, entre otras cosas, se sienta el reflejo de beber y eso quiere decir que se ha perdido por lo menos dos por ciento del peso en forma de agua. 

“Entonces las personas presentan ya problemas cognitivos mucho antes de que les dé sed”, dijo y abundó que la ingesta de líquidos debe ser constante desde que amanece hasta poco antes de irse a dormir. 

Y si eso lo tienen que hacer todas las personas, con más razón los grupos de edad que incluyen a niños pequeños y gente de la tercera edad que, entre otras cosas, comparten el hecho de que son dependientes de una tercera persona de una manera u otra. 

Ellos tienen una cantidad proporcional de líquidos más baja de lo habitual, porque eso es inherente a su edad. Así es que ellos más que nadie precisan tomar líquido. 

Gutiérrez Rubio estableció que la gente suele pensar que sólo hidrata el agua simple, empero lo hacen todos los líquidos. 

 

“La razón es muy sencilla: todos tienen un porcentaje dado de agua en su composición. A mucha gente no le agrada el hecho de que el agua simple sea insípida; entonces, el sólo hecho de que yo le ponga colorante, ni siquiera saborizante, hace que le sea más apetitoso.



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