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Sam y Harry son dos hermanos que pueden estar de acuerdo en casi todo, pero parece que tienen dificultades para ponerse de acuerdo en algunos asuntos. Por ejemplo, cuando comienza la temporada de fútbol, Sam y Harry siempre están en desacuerdo. Aunque esos dos hombres nacieron como hermanos, crecieron como aficionados a diferentes equipos, cada vez que sus equipos rivales juegan entre sí, Sam y Harry salen del estadio con opiniones muy diferentes respecto del mismo partido. 

En muchos sentidos, los cristianos y los no cristianos son capaces de estar de acuerdo cuando se trata de los caminos del mundo. A la mayoría de los seres humanos, sin que importe cuáles sean sus creencias, les gusta que los traten con justicia, tener sensación de seguridad personal y tener el sentido de un propósito en la vida. Sin embargo, hay ocasiones en las que la cosmovisión de un cristiano puede ser muy diferente de la de su vecino. Muchas veces, son las alegrías y las penas de la vida cotidiana las que hacen ver las diferencias. Cuando se trata de celebrar un acontecimiento importante, de hacerle frente a una decepción, e incluso ante la muerte, los cristianos y los no cristianos pueden pensar, hablar y actuar de maneras muy diferentes. 

¿Qué es lo que “mueve” a un cristiano? ¿Por qué ven los cristianos a su mundo desde una perspectiva tan diferente? Las respuestas a esas preguntas revelan en qué consiste la fe cristiana. Mientras el mundo que lo rodea cree en cosas como la justicia, la decencia, la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, el cristiano cree en el Dios que es el Hacedor de este mundo, el Salvador y el Consejero. Sencillamente, al pronunciar las palabras de un Credo, cada cristiano hace una poderosa declaración de lo que son los cristianos en realidad, no solo en su relación con su mundo, sino también en relación con el Dios a quien le pertenece el mundo. 

Mientras un no cristiano ve el valor de los logros de toda una vida como la suma total del duro trabajo o como simple y pura suerte, el cristiano ve la mano de Dios. Mientras un no cristiano ve un mundo lleno de locura y de incertidumbre, el cristiano ve un mundo por el cual murió Cristo. Mientras un no cristiano lucha para descubrir su propósito en la vida y cuál es el lugar en el que cabe en el mundo, el cristiano ve al Espíritu de Dios en acción. 

 

Los cristianos confiesan su fe en Dios. “¡Este es el Dios que me hizo lo que soy, que me da lo que tengo, y que sostiene el mundo entero en sus manos!” Aunque los cristianos y los no cristianos no se puedan poner de acuerdo sobre cómo ven el mundo, la verdad de Dios está siempre a la vista.



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