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 Romanos 13:7: Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tribu¬to los impuestos directos; al que impuesto, impuesto los impuestos indirectos; al que respeto, respeto; al que honra, honra. 

Soy ciudadano de Los Estados Unidos. Mis vis abuelos emigraron de Alemania. Uno vino por razones económico y el otro porque no quería luchar en el ejercito de un hombre que se llamaba Bismark. Bismark conquistó tierra de la frontera de Dinamarca y quería incorporar los hombres conquistados en su ejército para ganar aún más terreno de Dinamarca. Mi vis abuelo era Dinamícense. Por fin, huyó a Los Estados Unidos. 

Julio 4, es el cumpleaños de mi país. En este día celebramos las libertades ofrecidas a nosotros por la misericordia de Dios. Pensamos de la libertad de la prensa, de expresar nuestros puntos de vista políticos, de la religión, y muchos otros. Claro, ningún país es perfecto incluyendo mi país. De hecho, porque cada país es lleno de pecadores pensando de sus propios intereses más de los intereses de los demás, vivimos en un mundo lleno de conflictos y pena. Que buena razón para orar por la gente en nuestros países y especialmente por sus líderes. Aunque los gobiernos y la gente en autoridad muchas veces son corruptos y no cristianos, es mejor que no tener ningún gobierno. 

Este fue el punto de San Pablo cuando escribió su carta a los cristianos en Roma. El contexto de sus Palabras en Romanos 13 de la Santa Biblia, es el emperador de Roma, Nerón. Él fue uno de los más viles hombres en la historia del mundo. No importa, Pablo dice que al gobierno, incluyendo a todos los que tienen posiciones en el gobierno, se les debe respeto porque llevan la espada, y honra porque es el representante de Dios. Pero la obligación va mucho más allá. Los cristianos deben demostrar honra y reconoci¬miento a todo conciudadano quien, a causa de su posición civil o el servicio que ha rendido al bienestar público, merece honra. 

 

No es necesario que el apóstol agregue a lo que ha escrito acerca de la conducta del cristiano hacia el gobierno una limitación tal como, que cada uno debe obedecer a Dios antes que a los hombres. Hechos 4:19. En esta instrucción tal limitación se entiende por sí. Si la autoridad superior viene de Dios y debe refrenar el mal conforme a la voluntad de Dios y dar lugar para el bien, el gobierno públicamente niega su autoridad y misión divina si manda y desea lograr lo que no sea justo y des echar lo malo ante Dios; entonces son imposibles esa obediencia y la sumisión, porque la obediencia por amor a Dios alcanza solamente hasta donde llega la autoridad divinamente constituida. Ya que el gobierno es establecido sola¬mente para la esfera general humana, en donde bien y mal viven promiscuamente y en donde la malicia gana la ventaja si no se suprime por la fuerza, el gobierno sobrepasa los límites estab¬lecidos por Dios si hace reglamentos para la iglesia de Dios y de Cristo y desea gobernar en la iglesia. En este caso es el derecho y el deber santo de los cristianos oponerse al gobierno, que ya no está en el lugar de Dios, evidentemente no por la fuerza sino por rehusar hacer lo que se les exige. Exhortamos a nuestros cristianos a obedecer también a los señores injustos, tiranos, que sobrepasan los límites de su autoridad, pero solamente en cuanto los tiranos también cumplen con las funciones divinas del gobierno. Además, los cristianos, conforme al ejemplo de Cristo, deben soportar con paciencia la injusticia que se les hace, tal vez a causa de su supuesta desobediencia, y también en este caso vencer el mal con el bien.



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