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Un grupo de investigadores analizó datos de más de 4,700 adolescentes estadounidenses nacidos entre 1975 y 1990 para evaluar los efectos de tres fuentes específicas de estrés familiar: problemas financieros, mala salud de la madre y desintegración familiar. 

“Experimentar estrés familiar -- específicamente desintegración familiar y estrés financiero -- en repetidas ocasiones durante la infancia se asoció con sobrepeso u obesidad al momento en el que las chicas adolescentes cumplieron 18 años”, dijo la autora del estudio Daphne Hernandez, profesora asistente en el departamento de salud y rendimiento humano en la Universidad de Houston, a través de un comunicado de prensa de la universidad. 

Únicamente un punto de estrés familiar -- mala salud de la madre -- se asoció con sobrepeso u obesidad en varones al momento de cumplir 18 años, de acuerdo al estudio publicado en el número de abril de la revista Preventive Medicine. 

“En general, estos hallazgos sugieren que los adolescentes responden de manera distinta al estrés dependiendo de su sexo. Este estudio amplía nuestro conocimiento del estrés y la obesidad al enfocarse en el entorno familiar a lo largo del tiempo. Al conocer los tipos de factores estresantes que afectan el aumento de peso en adolescentes de cada sexo, podemos individualizar servicios sociales específicos para incluirlos en los programas de prevención de obesidad”, dijo Hernandez. 

Actualmente, los programas de prevención de la obesidad basados en las escuelas se enfocan en el ejercicio y la alimentación saludable, que solo ofrecen beneficios a corto plazo según Hernandez. 

“Estos programas necesitan tener un enfoque más amplio sobre el combate a la obesidad al ayudar a las familias que experimentan estos tipos de factores estresantes a buscar acceso a programas de salud mental, ayuda financiera o asesoramiento familiar. 

“Desarrollar estrategias para ayudar con los factores estresantes a nivel familiar durante la infancia podría ayudar a los niños a mantener un peso saludable hasta la adultez”, concluyó Hernandez. 

A pesar de que el estudio halló una asociación entre los factores estresantes a nivel familiar y el peso en la infancia, no se demostró una relación de causa y efecto. 

Jóvenes obesos menos 

propensos a padecer demencia 

Las personas de mediana edad que padecen obesidad tienen menos posibilidades -un 29 %- de desarrollar demencia en comparación con aquellas que presentan un peso normal, según publicó la revista británica “The Lancet”. 

El estudio también revela que las personas que presentan un peso inferior al recomendado tienen un 34 % más de posibilidades de padecer demencia si se compara con quienes tienen un índice de masa corporal saludable (BMI), de acuerdo con la investigación. 

Esta análisis contrasta con otros publicados con anterioridad, que defendían lo contrario y giraban en torno a la idea de que la obesidad podría ser un factor para el desarrollo del mal. 

 

Los investigadores de la London School of Hygiene and Tropical Medicine y la compañía Oxon Epidemiology analizaron una serie de bases de datos de atenciones sanitarias que comprenden a un 9 % de la población del Reino Unido durante los últimos 20 años.



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